Segundo paso de una visita positiva
Una buena oportunidad para acelerar el proceso de ayuda a las víctimas de la tormenta Stan y la reconstrucción y mejoramiento de la infraestructura destruida, lo constituye el Fondo de Ayuda para las víctimas de los huracanes en Centroamérica y México, anunciado hace pocos días por el presidente estadounidense, George W. Bush, adicional a la colaboración ya prestada.
Este fondo de ayuda tendrá dentro de poco su propio sitio en la Internet y un número gratuito para dar información a los ciudadanos estadounidenses que deseen colaborar, y presentará fotos, información sobre programas, preguntas y respuestas.
También pueden contribuir organizaciones sociales de los países afectados, con dinero o con apoyo, para hacer frente a los mil millones de pérdidas por la tragedia y las cien mil personas sin hogar.
Se espera apoyar la recuperación en educación, reconstrucción e infraestructura, con énfasis en los miniprogramas que estimulen las economías locales.
El costo de la administración será cubierto por donaciones privadas, todo bajo el control de la ONG Global Impact, que ya está involucrada en el esfuerzo de solucionar los problemas inmediatos, como encargada de rendir cuentas, para asegurarse el cumplimiento de la ley, así como la transparencia y la canalización del dinero a entes calificados y con experiencia.
El anuncio del gobernante Bush es el segundo paso de la visita realizada hace pocas semanas por los presidentes de PepsiCo, Steven Rinemund; de Deere & Company, Robert Lane, y de Asset Managements Advsors (Sun Trust Banks), María Elena Lagomansino, quienes dirigen la iniciativa y trabajarán estrechamente relacionados con la Agencia del Desarrollo Internacional, AID.
La presencia de estos altos dirigentes del sector privado estadounidense en una forma tan directa es la razón por la que la iniciativa presidencial tiene reales oportunidades para tener efectos positivos que vayan más allá de solucionar esta crisis, cuya primera etapa ya pasó, pero, pese a ello, está muy lejos de ser solucionada.
Es una posibilidad de que ellos conozcan mejor los cientos de programas que desde hace años ejecutan en forma muchas veces desconocida para el gran público, toda una gran lista de organizaciones no gubernamentales que han tenido como efecto más importante traer una relación directa entre los ciudadanos y las comunidades de ambos países.
Las comunidades e instituciones nacionales que hagan gestiones para participar en los beneficios de este programa deben tomar muy en cuenta que no están solas. Aunque sus daños fueron muy serios, Guatemala no es el único país afectado, y ello significa que es imprescindible organización, disciplina y seriedad.
La iniciativa está allí, no hay motivos para dudar de su buena intención y las necesidades son muchas.
El siguiente paso debe ser de los posibles recipiendarios, y depende entonces de la capacidad de saber aprovechar una oportunidad que se encuentra allí. |